Tengo tantos miedos… mis fobias no van de arañas, de alturas, ni de oscuridades. Mis miedos están poblados de la incapacidad de ser, de no poder, de no querer las cosas lo suficiente, de no gustarme, de no tenerte…
No sé como vencer a esta enemiga inseguridad, como dar el último golpe mortal con esta espada oxidada. Cómo calzarme las botas del atrevimiento que me lleven hasta ti. De ir abandonando a cada paso del camino las migas del temor, de dejar de mirarme en los espejos y juzgarme; si mi cuerpo no es lo demasiado convincente y entonces… no hablemos siquiera de mi cara. De si mis conversaciones no son muy interesantes, ni mis ocurrencias demasiado innovadoras… a mí, me bastaría con cerrar la boca y hacer del silencio nuestro único tema de conversación, con gastar las horas solo mirándote a los ojos y que tu no dijeras nada tampoco. Que te quedaras allí en frente mía, pudiendo sentir tu presencia tan cerquita… Así, sin hacer nada, ya me estarías salvando del precipicio.
Esto tiene buena pinta! , y el resto qué =)?! más ! =)!!!! un abrazo
ResponderEliminarGracias por seguirlo de verdad.. :) espero no defraudarte en cada entrada...y que tu tiempo no se pierda al dedicarlo a este blog... :)
ResponderEliminarmuchas gracias de verdad.. :)