Luna

Luna
"Esta noche me encamararé a la luna, me instalaré en su cruasan como si estuviera en una hamaca y no tendré ninguna necesidad de dormir para SOÑAR"- La Mecánica del Corazón-

lunes, 20 de agosto de 2012

Intento


Cada día se presenta como una batalla. Cada noche me voy a la cama con la sensación de derrota. Veo como un horizonte hambriento se traga al sol cada atardecer, soplándolo anticipadamente porque quema. Observo así como mueren los días y con ellos mis ilusiones y esperanzas. Mis soldados son pacientes y se acomodan en sus trincheras con fe y ganas. Son tantas las batallas perdidas como días tienen tres semanas. Mi corazón ruge auxilio y solamente acude a la llamada de socorro la nada. Y entonces éste se siente preso. Como si lo metieran dentro de un saco. Comienza a forcejear dando latidos y latidos cada vez más apresurados. Pero es inútil. Cae libre y preso a la vez hacia lo hondo de un pozo. Un pozo que no añade a sus tejidos un regusto de sal. Donde no halla corales ni peces aleteando y donde tampoco puede soñar con encontrar sirenas. Una tregua sería tan necesaria… Pero todas nuestras banderas blancas están manchadas de lodo y alquitrán.

Mis soldados desean muchas cosas. Y una de ellas, quizás porque es la opción más fácil, como una manzana dispuesta en la rama más baja, es el abandono. El dejarse conquistar por un batallón oscuro, especialista en romper corazones en pedazos tan pequeños como el ojo de  una aguja. Asesinos de ilusiones y esperanzas. Sin embargo, siempre al final de tanto daño y pensamientos taladradores mis soldados acaban aferrándose a  una fe extraña y fuerte. De esas que hacen creer en algún Dios. Y siguen erguidos luchando por lo que quieren. Porque la batalla no se gana cuando el objetivo se cumple, sino cuando das rienda suelta al intento. Y en la boca se queda el sabor, en el cuerpo el calor, en la mente el pensamiento de que lo has intentado. 



Si lo intentas has ganado.