Soplo las manecillas del reloj como si fueran las aspas de un pequeño molino de viento. Juego a retroceder y a avanzar en el tiempo.
Unas manos siempre frías ¿cómo pueden preferir el invierno?
Escribir hasta que se agoten las palabras.
Y el ratón se enamoró del elefante y a lo lejos, una voz profunda mencionó; “No podrá ser, te advierto”
Ensuciarme las manos apartando el barro que te cubre los zapatos. Invitarte a volar y saborear las nubes del cielo. Demostrarte que los imposibles son sólo un bulo si tú y yo estamos de por medio.
Leo tus versos y una caricia siento en lo más profundo de mi pecho.
¡Coincidamos en un sueño!
Para muchos es fácil, para otros… es como no pincharse al sentarse en una silla de clavos.
Huele a un perfume familiar… como cuando se escacha una hoja verde a rebosar de clorofila. Como cuando hacíamos; cuando éramos niños con un mortero de juguete.
Aún quedan 10 minutos. 10 minutos dan para mucho…
Me gustan así. Con olor a viejo, con sus páginas teñidas de un amarillo bronceado, con esa música especial que suena al pasar sus hojas…
¡A la mierda los libros electrónicos! Nos estamos cargando la magia.
El león tras las rejas… ¿soñará con correr tras una gacela?
No me lleves al zoo, no. Prefiero imaginar la envergadura, el color, las facciones y el comportamiento de un gorila, antes que apreciarlo de cerca tras un cristal.
Repaso, inexpresiva, estas inesperadas notas.
Estás acudiendo a la reunión de encuentros de diversos y espontáneos pensamientos.
Tan solo 5 minutos. Cuando escribo, al tiempo le da por acelerar.
Y no importa lo lejos que estemos. La distancia no es eterna. Además, tengo un plan, coger las tijeras y recortarla.
Pepito Grillo no para de cantar: “dame un silbidito”
Ya lo dijo él… “Si el ser humano es capaz de encerrar en cinco líneas el idioma de los ruiseñores ¿qué no hará?”
- Quiero ésa.
- ¿Ésta?
- No, ésa no.
- ¿Entonces ésta?
- No, tampoco. Quiero ésa, la que no se puede ver, la que está al fondo. La que es igual de bella que todas aquellas rosas que la tapan pero que nadie puede mirarla.
Mi conciencia grita “¡5 minutos más!”
Una cuartilla de papel en blanco. Suficiente para crear un mundo.
Por ganar minutos a tu lado… ¡Dios!, ¡Qué no haría por ganar minutos a tu lado!
El pez se había vuelto loco, le dio por volar. Se había vuelto loca, le dio por escribir.
Era un lunático, convencida estoy de que de este planeta no era.
Alguien tiene hipo.
Colorín, colorado.
Luna
"Esta noche me encamararé a la luna, me instalaré en su cruasan como si estuviera en una hamaca y no tendré ninguna necesidad de dormir para SOÑAR"- La Mecánica del Corazón-
lunes, 30 de enero de 2012
domingo, 22 de enero de 2012
"Ella nunca hace la maleta..."
Son las doce de la madrugada. Me revuelvo sobre la cama. Con las sábanas hasta las cejas, escucho su presencia tras las paredes de la habitación. Escucho como apoya su oreja en la puerta, intentando adivinar si ya me he quedado dormida. Se relame los labios al comprobar que no es así, al comprender que soy consciente de su estancia y ríe, con una sonrisa canina y depredadora. No espera a que por fin caiga rendida en el sueño y abre la puerta para observarme de cerca. Y así entra la pena, silenciosa y sin reparos. Se sienta en el borde de mi cama y me cuenta la misma historia de siempre. Y la escucho, como siempre… y asiento sumisa y acepto sus palabras y no me dice hasta cuando se queda, ella nunca hace la maleta…
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