Luna

Luna
"Esta noche me encamararé a la luna, me instalaré en su cruasan como si estuviera en una hamaca y no tendré ninguna necesidad de dormir para SOÑAR"- La Mecánica del Corazón-

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Un mechero, dos piedras y una foto...



Hoy; sólo me queda de ti un mechero, dos piedras y una foto en la que ni siquiera estamos mirando a la cámara…
Los recuerdos van y vienen… lo extraño es que en su carrera, los más rápidos, son los recuerdos malos, los buenos son perezosos, lentos, desganados… intento mirar atrás y nada de lo que tú y yo vivimos me hace feliz, nada me hace sentir eso que se siente tan adentro y se expresa con los labios y el brillo de los ojos…

Me da pena porque siento que algo entre los dos está muerto… frío, gélido, inexpresivo… vamos, como todo aquello que muere, postrado en el suelo inmóvil, intentando renacer pero sin quererlo realmente, porque está mejor ahí.
 
Y aunque hay días en los que no me importa nada, porque nada en realidad, es verdaderamente importante y miro hacia la autopista que me lleva a tu casa, pienso en calzarme unas playeras de esas deportivas, unos pantaloncitos tipo footing de esos ridículos y porqué no, incluso ponerme un numerito en la espalda que me califique y correr los kilómetros que sean necesarios con tal de mirarte a la cara… de convencerme que eres real, y aunque no estés, estás. De que es mentira todo lo que me has dicho y yo tonta, ilusa, sinvergüenza, sin sentido, me he ido alimentando de esas promesas que no eran más que aire… masticando aire sí, eso es lo que hacía.

Quería hacerte un regalo… una página de diario, vieja, de hace unos 5 años, donde declaraba en un trozo de papel, insignificante tal vez, que siempre serías el único, que en mi corazón, eres el único que posee una parcela, que es tuya y de la que siempre tendrás las llaves. “¡Qué especial es!” decía en esa página de Diario… ojalá algún día la puedas ver, para que lo entiendas todo.

Pero, estás tan lejos… ya no hablo de la distancia espacial sino de la sentimental… y aunque quiero con todas mis fuerza quererte y que me quieras, una voz sabia en mi interior habla, una voz llamada dignidad me dice que de verdad la tenga… sin embargo, en mi mesilla de noche, ahí, tan cerquita de mis sueños, siguen estando ese mechero, esas piedras y… esa foto.





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