Luna

Luna
"Esta noche me encamararé a la luna, me instalaré en su cruasan como si estuviera en una hamaca y no tendré ninguna necesidad de dormir para SOÑAR"- La Mecánica del Corazón-

sábado, 3 de septiembre de 2011

De la memoria y más...


Empecé a obsesionarme con la memoria, con los recuerdos, con el cajón de la mesilla de noche de la cabeza donde guardamos aquellas experiencias. El porqué recordamos lo que recordamos y sin embargo olvidamos ciertas cosas. Aprendí pues, de entre tantas dudas que; nuestro cerebro es como un fichero perfectamente organizado, donde existen diferentes carpetas para cada tipo de recuerdo o aprendizaje. Que la memoria se divide en corto y largo plazo, asociándose a esto, eso de olvidar ciertas cosas y recordar otras.
Los sentidos cobran un papel fundamental en el mundo memorial, llamándose así una rama de esta ciencia; memoria sensorial donde cobran real protagonismo la vista y el audio. Donde la atención que causen en nosotros los objetos es primordial para recordarlos… esto creo que es algo bastante relevante y que todos hemos experimentado alguna vez. Una mirada que consigue destacar de entre tantas otras, una sonrisa que nos muestra más belleza que el mismo cielo plagado de estrellas, el viento meciendo unos cabellos… recuerdos que se graban a fuego en nosotros y no nos dejan si quiera dormir o utilizar otra parte del cerebro, sólo la de la memoria.

He descubierto un mundo totalmente organizado, tanto, que hasta da miedo. Una memoria a corto plazo donde interactuamos con el ambiente y aún más duradera que la sensorial y la cual puede transformarse y evolucionar a largo plazo siempre y cuando supere la prueba a la que se verá sometido en la memoria operativa.
La cual está formada de diferentes canales que manejan información sistémica, verbal y visoespacial, y que además, contiene límites que nosotros mismos añadimos al realizar varias cosas a la vez sin centrarnos en una sola. Convirtiéndose la memoria en una especie de máquina perfectamente diseñada para cumplir su función.
Y aún falta la memoria a largo plazo, la cual la entendemos como la memoria convencional, general, aquella que creemos conocer. A parte de un millón de conceptos que se deben leer atentamente para no malinterpretarlos… es un mundo complejísimo el que tenemos ahí arriba.

Es asombroso si quiera pensar que no somos especiales o tonterías por el estilo, somos una especie de magia natural. Solemos alabar aquello que nos rodea sin sorprendernos del universo que somos cada uno de nosotros. Y esta es sólo una parte. Da miedo incluso pensar en órganos tan reconocidos como el corazón, la respiración que a veces falta, nuestra capacidad de comprensión, la creatividad, la recepción de estímulos, la formulación de respuestas… si ya lo decía aquel, que en este mundo estamos por alguna razón. No somos especiales por el simple hecho de ser humanos, sino por lo que ello conlleva. Somos especiales porque aguardamos la posibilidad de cambio, no nos vemos sometidos en un círculo natural que consiste en sobrevivir por sobrevivir, por perpetuar la especie, no nos limitamos a procrear, cazar y alimentarnos, aunque esa sea la base de todo ser vivo. Siempre necesitamos MÁS, amar y sentirnos amados, vivir y actuar siempre en busca de la felicidad y no solamente propia sino también la ajena, necesitamos sentirnos realizados haciendo sabe Dios qué cosas, unos diseñando carreteras que acorten distancias, otros creando historias que nos abstraen de lo cotidiano.

En nosotros habita la posibilidad de cambio, un arma de doble filo que constituye el equilibrio de una balanza, puesto que podemos fomentar el cambio a peor o a mejor. Por eso, aún pareciéndolo no somos perfectos como los ángeles, incluso como los animales que actúan siempre como deben actuar para sobrevivir; somos aún mejores porque precisamente podemos mejorar… lo único que nos falla es la educación y el ego. Observo el mundo que nos rodea y no veo el lado bueno que nos compete por ser humanos, veo hambre en el Cuerno de África, veo extinción en el Ártico, revolución en Oriente, agujeros en la atmósfera…

Y la verdad es que no sé como cerrar esta entrada, prefiero no decir nada, a veces el silencio es más comunicativo y expresivo que las propias palabras…

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