Luna

Luna
"Esta noche me encamararé a la luna, me instalaré en su cruasan como si estuviera en una hamaca y no tendré ninguna necesidad de dormir para SOÑAR"- La Mecánica del Corazón-

viernes, 2 de septiembre de 2011

EL ABRAZO


Esta  noche era una de esas noches… en las que el sueño no se asomaba por la puerta de la habitación ni sobornándola con una cama grande, acolchada y con sábanas 100% algodón. Y aunque es verdad que siempre me ha costado quedarme dormida, hoy  notaba a mis cincos sentidos desconcertados; como si les faltara algo… siempre he entendido ese momento de transición entre la conciencia y el sueño, como un espacio para reflexionar con uno mismo, repasando lo sucedido a lo largo del día, enterrando lo malo en el fondo de una fosa común y guardando lo bueno en algún lugar de la memoria… soñando lo que todavía no es y queremos que sea, construyendo ilusiones de papel…

En fin, movida por ese abandono de Morfeo me levanté rendida de la cama hacia la despensa, supongo que tendría hambre, una gula terrible que me impedía descansar. Sin embargo, al abrir aquel armario y ver mis disposiciones alimenticias caí en la cuenta de que no tenía ningunas ganas de comer…
Andaba desesperada por todas las habitaciones de la casa, inventando posibles reformas, redecorándola esquina a esquina, colgando cuadros en paredes repletas de estanterías, colocando libros dentro del congelador, discos en el cajón de la ropa interior en fin… inventando un entorno imposible en donde vivir.
Tendría frío… pensé, eso era lo que me pasaba tenía frío. Corrí a la habitación en busca de una vieja rebeca de cardigan gris y al ponérmela… ¡Dios que calor! Y la rebeca acabó abrigando al suelo y yo me topé de bruces con mi reflejo en el espejo… empecé a observarme poco a poco, despeinada, ojerosa, con la expresión confusa, los brazos desnudos… los brazos desnudos… si… los brazos desnudos…

Entonces, sentándome en la cama para confirmar mi teoría del paso de la conciencia al sueño, rescaté un recuerdo de una mañana… una mañana gélida que acabó abrigando mis miedos, mis dudas...

Estaba rodeada de niños, de niños con sonrisas kilométricas que dejaban ver la ausencia de alguna paleta. Mi labor era la de enseñar un baile a aquellos cuerpecitos diseñados para salir a correr, a jugar, a descubrir el  mundo… entonces, ante tanta vida, ante tal paisaje de añoranza a la niñez, se me ocurrió decirle lo que pensaba a uno de aquellos pequeños…: “Que bien bailas ¿no?” y lo siento de corazón por Charles Dickens y sus “Grandes Esperanzas”, lo siento por ese fabuloso comienzo de Cervantes “En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme…” puesto que este simple cumplido, estas sencillas palabras fueron las palabras mejor invertidas de la historia… aquel niño se abalanzó sobre mí y me dio el abrazo más increíble de la historia… verás, en aquel abrazo, mi piel besó a mis huesos en los mismos labios, en el que las mitades simétricas de mi cuerpo se miraron frente a frente como ocurre con los dibujos de mariposas en Educación Plástica y se dijeron eso de…; “encantada de conocerte”. Entonces, tuve la certeza de que, mi corta vida había tenía sentido en su total plenitud, las risas, los llantos, los agobios, el dolor, los desengaños… todo absolutamente todo era válido, todo, había cumplido su cometido…

Aquel niño siquiera llegaba a mi cintura, era tan flaco como los galgos son en comparación con las demás razas caninas, pero tenía la fuerza de un huracán, capaz de arrasar con todo y ponerme el libro de esta vida en blanco, como una oportunidad de empezar de nuevo. Era un niño de raza negra, que había viajado en el crucero de las pateras, un superviviente, un luchador… una voz de repente habló diciéndome: “no sabes lo mal que lo ha pasado ese niño” y no me quise imaginar cómo de mal… pero, me lo había dado TODO en ese abrazo, absolutamente TODO, por unas míseras palabras, lenguaje insuficiente a veces… no sé si algún día volveré a coincidir con él, pero me siento en deuda, deuda impagable quizás… Desde aquí gracias pequeño, mil gracias…

Hoy necesito un abrazo como el tuyo…

No hay comentarios:

Publicar un comentario