Como
un tenedor en un mundo de sopas.
Como
una llama de fuego bajo una tormenta.
Como
un nenúfar en un desierto.
Como
un santo en el infierno.
Como
un germen en la tierra de “Don limpio”.
Como
una margarita en el asfalto.
Como
un grito interno.
. . . . . . . .
Como
echar de menos aún sin haberse alejado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario