Sentados
justo en frente,
Con
las miradas también enfrentadas,
Tus
ojos tan brillantes
Que
parecen dos cristales
Soportando
rayos de luz.
Mi
sonrisa que se ríe
Y
mis ganas de tocarte
Pero
hay un muro hecho
De
muchos gases que penetran en mi cuerpo
Y
tú expulsas suspirando
Y
sin esfuerzo.
Mi
corazón va ya tan rápido
Que
no sé si ha parado,
Y
siento que cuanto más lejos
Sin
remedio más te quiero.
Alargo
mi mirada
Que
te acaricia el cabello.
Y
cuando cierras los ojos
Anochece
aquí en mi cielo.
Y
recortamos las distancias
Como
a un trozo de hilo.
Que
con empeño une
Dos
retales descocidos…
Y
al tenerte a un palmo a penas
Se
hace presión en mi garganta
¡Y
qué demonios!
Ahora sí que te quiero con más ganas.
Y
cuando colisionan tus labios
Con
estos labios que ahora hablan
Se
derriten estas piernas
Que
de hielo conservaba…
Y
hay una fe que me ciega
Y
algún pequeño Dios que me habla
Y
comprendo que a pesar de todo
Te
querré aunque te vayas.
Te
tengo tan dentro de mí…
Y
a la vez estás aquí,
Rodeándome
con tus brazos
Y
meciéndome despacio.
Y
se me antoja que a esta vida
Tú
le das todo el sentido
Y
no tengo alas para imaginar
El
vivirla sino es contigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario