Te lo prometo. Prometo abrir las ventanas de par en par cuando la noche oscura invada sigilosa tus mañanas. Prometo colarme en tus túneles sin salida para dibujarte en el suelo un mapa con todas las puertas y pasadizos secretos para que no experimentes eso de “sentirse perdido” sino que sea una especie de vuelta a la niñez y juegues un poco a los piratas. Prometo borrar tus enfados a base de un ataque letal de cosquillas por las zonas más recónditas de tu cuerpo, prometo vencerte y así, como Colón hizo con América, conquistarte parte a parte. Prometo mojar el pincel en las acuarelas de las sonrisas y darle color así al lienzo entristecido de tu rostro y ponerle por título “Felicidad” a ése, mi cuadro favorito. Prometo guardar en una botellita todas tus lágrimas, una a una, y beberlas de un trago porque quiero acompañarte en todo, emborracharme de tu dolor y vomitarlo luego y hacerlo desaparecer después, tras tirar de la cadena. Prometo acompañarte cuando quieras estar solo, ahí escondida tras la puerta y gritarte desde el almacén insonorizado de los pensamientos que estoy contigo aunque no me veas… y cuando tengas dudas, prometo darles la mano y guiarlas una a una hacia la puerta y desde la ventana despedirlas sabiendo que nunca más volveremos a verlas. Prometo robarle a Pandora su caja, para que nunca dejes de abrazar a la esperanza. Prometo ser tu Yin cuando tengas un día de Yang. Prometo ser tu abrigo en los tiempos de frío glacial y tu bocanada de aire bajo un paisaje de verano. Te lo prometo. Prometo estar ahí siempre, siempre, siempre… dándote lo que te falta, regalándome lo que te sobra y aunque no lo entiendas, ya vez, estaré ahí, una vez más, para explicártelo, para demostrártelo a modo de teoría matemática infalible y absoluta y si las matemáticas nunca se te dieron bien… caminaré contigo por la rama de la filosofía pidiéndote que te recojas en ti mismo, te encuentres con tu alma y entonces, lo comprendas como lo comprendo yo. ¿El por qué de tantas promesas? Te preguntarás por dicho camino tomado por Sócrates, Descartes, Kant y tantos anónimos más, no te hará falta lección alguna, tú, ya lo sabes, debes saberlo…

"Prometo guardar en una botellita todas tus lágrimas, una a una, y beberlas de un trago porque quiero acompañarte en todo, emborracharme de tu dolor y vomitarlo luego y hacerlo desaparecer después, tras tirar de la cadena."
ResponderEliminarDeconstruir-Recrear-Reconstruir =)
Buen trabajo
Gracias por tus gotas de ilusión que si que colecciono... :)
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