Luna

Luna
"Esta noche me encamararé a la luna, me instalaré en su cruasan como si estuviera en una hamaca y no tendré ninguna necesidad de dormir para SOÑAR"- La Mecánica del Corazón-

martes, 23 de agosto de 2011

Diario de un borracho



Dicen que de labios de un borracho sólo salen verdades. Entonces, debes esperar de mí más que estos vómitos que desvelan mi escaso apetito en la cena. Quédate, por favor, no te vayas y espera a escuchar todo aquello que guardaba en el viejo escondite que es este corazón. Puede que ya sea tarde y que los dichos en este caso mueran por su propio peso, te lo digo por eso del nunca es tarde, porque hoy ya es demasiado tarde y quizás esto sólo sirva para hacernos más daño, pero estoy borracho y no soy dueño de mis actos pero sí de desenterrar mis sentimientos.

En fin… Podría cantarte cualquier canción que describiera a la perfección todo lo que siento, pero estoy dispuesto a respetar la ley y ya puestos los derechos del copyright…
Desde el principio supe que serías alguien  importante en mi vida, más importante que yo mismo, así que… ¡hazte a la idea! Cometí tal locura de anteponerte a todo incluso a mi propia felicidad y esa es el mayor error  que puede hacer un ser humano, no me preguntes porqué, pero lo sé, escogí el papel secundario de mi propia  historia, mi vida, volcándome en ti; la siempre protagonista… Nunca estuvimos en el mismo escalón y decidí esperar a que te atrevieras a bajar uno o dos peldaños, pero tú  no parabas de subir y alejarte y a mí como a un tonto un lápiz me gustaba tu actitud caprichosa, hasta que decidí dejarme de tonterías y subir escaleras hasta alcanzarte. Estabas tan lejos… tanto… sin embargo, cansado,  llegué a ti, como tarde o temprano logra todo iluso sus sueños, aunque sólo sea por un instante y pagando… allí estábamos los dos, compartiendo el mismo aire, bañándonos por el mismo agua, bajo el mismo el sol, a penas a un palmo… después descubrí que yo era tu pasatiempo favorito de los veranos y te dejé jugar y divertirte y yo insensato y desatento conmigo mismo y kamikaze hasta la médula… hasta que el juego dejó de serlo para evolucionar a la mismísima vida. Fue entonces cuando tuvimos hijos de diferentes sentimientos, rabia, celos, pasión y amor, por encima de todo amor, de ése inexplicable y pasional, que tiene por bandera el carpe diem y la locura sana de vivir cada instante como si fuera el último, olvidando los términos pasado y futuro y renaciendo cada día.
Y en una tarde cálida con el aire vestido de polvo, la suerte decidió que fuera yo quien perdiera el juego, perdiendo pues todo lo que aposté en esta partida… mis ganas, mis fuerzas, mis ilusiones, mis esperanzas, mi vida junto a ti… en definitiva, el sentido… desde entonces confundo el norte con el sur y mi sol siempre sale por el este para despedirse rumbo al oeste. Y ahora tú apareces como la flor que nace de casualidad en una tierra estéril y me pides que vuelva a ser quien era antes, pero esa persona ya no está, desapareció contigo, cuando te fuiste triunfante caminando sin mirar atrás para ser devorada por el horizonte…

Y aunque te quiero como jamás podré querer a nadie, tú y yo no podemos estar juntos, no sé porqué, siempre he odiado esa frase que en tantas películas he escuchado y yo rabioso ante el televisor he protestado como un abogado enfurecido declarando que: “si se quieren pueden estar juntos”… pero el quererse no lo es todo, por fin he entendido esa frase… nuestra relación es un imposible, porque estos si que existen. Pero… ¿Cómo iba un pez amar a un águila? Así estamos tú y yo, separados por nuestra propia naturaleza… es difícil de entender y no espero que lo entiendas… 
Ya puedes irte, ya no te entretengo más, no seré el causante de que pierdas minutos de oro de un tiempo que nunca más volverás a recuperar…
Recuerda que te querré siempre y que estaré siempre ahí, intentando tu felicidad, ya sabes que eres la protagonista de mi historia, y quiero que ésta, tenga un final feliz… 

No hay comentarios:

Publicar un comentario