Luna

Luna
"Esta noche me encamararé a la luna, me instalaré en su cruasan como si estuviera en una hamaca y no tendré ninguna necesidad de dormir para SOÑAR"- La Mecánica del Corazón-

martes, 24 de abril de 2012

"Hasta que el sol se imponga..."


El sueño empezó a colarse por las rendijas de la ventana. Por el filo de la puerta, por la hendidura de la cerradura donde encaja perfectamente la llave mágica que abre y cierra la puerta. Y allí estabas tú, en tu lado de la cama. Acurrucado bajo las sábanas como un cachorro haría con otros cachorros en su camada. Me aproximo al huequito que me ofreces. Con cuidado, porque pareces estar dormido y por nada del mundo quisiera irrumpir en tu descanso. Y una vez allí, tendida a tu lado y repentinamente, tu brazo rodeó mi cintura atrayendo mi cuerpo al tuyo. ¿Pero cómo?, ¿no estabas dormido? Aún me lo pregunto… lo que sé es que este gesto me hace sonreír como si fuera estúpida. Una estupidez que me da alas y comienzo a imaginar, a dibujar cómo sería esta situación y estas sensaciones que aceleran por mi cuerpo, si viviera en un mundo como el que se plantea Amelie en la ficción de su film:

Me acuesto a tu lado y me abrocho el cinturón de tu brazo. Pues este cohete va a despegar en 3, 2, 1… y ocurre tras un estallido ensordecedor, atravesamos las nubes y allí estamos flotando entre bombillas de fuego. Dibujando las fronteras, que en realidad no existen físicamente, en la visión de mapa que nos ofrece el mundo. Visitando los museos de Marte e incluso pasando mucho calor mientras paseábamos durante el día por las avenidas de Mercurio. Esquivando meteoritos que parecen motos desenfrenadas saltándose las señales de tráfico o contemplando la maestría de saturno con el hula hoop ¡No falla nunca! Y una vez cansados de tanto turismo estacionamos en el motel de la luna, extendemos un mantel a cuadros y nos montamos un picnic en su cara oscura. Nos tumbamos en la fría arena de mármol con la única intención de charlar hasta que el sol se imponga…

Y tras tanto trajín imaginario, sé que amanece, sé que el viaje concluye porque el cinturón de tu brazo está desabrochado.





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